La revolución silenciosa de la fotografía: ver a través de la escucha
A la fotografía se la llama lenguaje visual, y el afán por hacer que las imágenes hablen ahoga las narrativas más silenciosas. Qué significa escuchar con una cámara, y a qué mirada sirve.
Corremos el riesgo de perdernos las narrativas más silenciosas y sutiles en nuestra prisa por crear algo visualmente deslumbrante. Si esta filosofía te intriga (y prometes no recorrerla a toda prisa), te invito a mirar de cerca la serie. Espero que encuentres una serie de imágenes que transmiten este espíritu de «más escuchar, menos ver».
A la fotografía se la elogia a menudo como un lenguaje visual. Sin embargo, el énfasis en crear imágenes impactantes, estéticamente agradables y cargadas de mensaje puede a veces eclipsar el valor intrínseco de los momentos más silenciosos, los que no reclaman atención al instante. La búsqueda de la toma, el encuadre o la expresión «perfectos» podría limitar, sin querer, el alcance de lo que contamos.
Se nos anima continuamente a «hacer que nuestras fotos hablen», pero surge la pregunta: ¿estamos también dispuestos a escuchar? ¿Escuchamos las narrativas, los matices sutiles, las emociones contenidas que una escena, una persona o un momento pueden estar intentando comunicar? ¿A qué mirada estamos sirviendo?
Como fotógrafos, podríamos soltar nuestro impulso de «ver» e incorporar el de «escuchar». Como en una conversación, escuchar en fotografía implica una comprensión profunda de nuestro entorno, de las personas que están delante de la cámara y, sobre todo, de nuestros sesgos y prejuicios. Se trata de estar abiertos a todos los aspectos de un momento visual.
Para ilustrarlo, pensemos en el tono a menudo monótono de las alertas de Google News que recibo sobre «refugiados LGBTQIA+». Las historias son invariablemente oscuras (y válidas), pensadas para captar mi atención como si representaran la única realidad. Pero, como fotógrafo, el reto está en profundizar, en escuchar las narrativas más sutiles que hay bajo los titulares sensacionalistas.
Una foto que no se ajusta a la estética tradicionalmente celebrada, o que no revela un mensaje claro al instante, puede ser descartada en un mundo que suele tener prisa. Y, sin embargo, podría ser también la que cuente la historia más profunda a quienes estén dispuestos a «escuchar».
¿Cuándo fue la última vez que tu cámara escuchó una historia?