Fotografía como escucha: una conversación sobre Come Get Your Honey
El fotógrafo Samet Durgun habla sobre escuchar más que mirar, y sobre la creación del fotolibro Come Get Your Honey en Berlín. Conversación completa y notas.

O verla en YouTube.
En octubre de 2021, Impressions Gallery, en Bradford, me invitó a su feria anual del fotolibro para hablar sobre el fotolibro Come Get Your Honey con Alexa Becker, responsable editorial del libro en Kehrer Verlag. La grabación completa está arriba. Lo que sigue son unas notas sobre lo que tratamos, para quien prefiera leer antes que ver. Debajo de las notas está la transcripción completa de la conversación.
La feria de ese año coincidió con una exposición titulada In Which Language Do We Dream, un proyecto sobre una familia siria y sobre la identidad, el desplazamiento y la pertenencia. Fue un lugar muy apropiado para estar.
La pregunta que subyace al libro
El libro comenzó con una pregunta que no podía soltar. ¿Y si la fotografía tuviera más que ver con escuchar que con ver?
La fotografía suele dirigir la atención hacia lo visible: la precisión, la metáfora, la composición, la superficie. Ese enfoque hace que las imágenes sean fáciles de consumir deprisa y luego olvidar. Escuchar traslada la atención a otro lugar, hacia el quién y el porqué. Lleva a preguntarse quién sostiene la cámara y cuáles son su trasfondo, su posición y su motivo para estar en la sala. Lleva a preguntarse a qué mirada sirve la imagen, y si el trabajo interpreta a una persona o solo la favorece.
A esa última distinción vuelvo una y otra vez. Embellecer a alguien no es lo mismo que comprenderlo. Más tarde desarrollé la idea en un ensayo, La revolución silenciosa de la fotografía: ver a través de la escucha.
Con quién está hecho el libro
La serie Come Get Your Honey se hizo con personas LGBTQIA+ refugiadas y solicitantes de asilo que viven en Berlín.
Las dos palabras no son intercambiables, y la charla se detiene en esa diferencia. Una persona solicitante de asilo todavía está en el proceso de buscar protección. A una persona refugiada reconocida ya se le ha concedido estatus legal y residencia. Entre las personas del libro, algunas aún esperaban una decisión; otras ya tenían ese estatus. La distancia entre esas dos posiciones condiciona casi todo en la vida cotidiana de una persona, incluido cuánta visibilidad puede permitirse. Qué es Come Get Your Honey y quiénes participaron en él expone la diferencia con más detalle.
Las conexiones que hicieron posible el trabajo se formaron como suelen formarse las conexiones, a través de personas que ya se conocían entre sí. Entre las primeras personas estuvo Prince Emrah, artista de performance que fundó un colectivo de apoyo a artistas queer que son personas refugiadas o solicitantes de asilo.
Berlín como reductos de libertad
Algunas de las imágenes son retratos y otras son de la ciudad. Ponerlas una junto a otra era una forma de sostener dos cosas a la vez.
Berlín tiene una verdadera tradición de apertura. También tiene calles adonde esa apertura no llega. La palabra que usé en la charla fue reductos. Berlín ofrece reductos de libertad, lugares donde la gente se encuentra y puede ser plenamente ella misma. Su seguridad no está repartida por igual en el mapa. Cualquiera que se haya movido por la ciudad como una persona visiblemente queer ya lo sabe.
Por qué lo hice
El género y el desplazamiento son los temas visibles. Debajo de ellos había algo más personal, un deseo de quitarme de encima una vieja vergüenza y un viejo secretismo. Hacer estas imágenes fue una forma de estar cerca de personas a quienes admiro y quiero, y de decirlo.
Llegué a la fotografía tarde y por un camino indirecto. Estudié empresariales, seguí pintando, seguí cursando asignaturas optativas de arte, y con el tiempo me acerqué a la fotografía porque ofrecía un abanico emocional más amplio y más espacio para trabajar. Las influencias que más me vienen a la mente no son solo fotográficas. La música y la literatura aportan tanto como las imágenes.
Hacer el libro
Subestimé enormemente lo que exige un libro.
Quería un pequeño universo, no un portafolio. El objeto terminado tiene una introducción, un epílogo, una entrevista y códigos QR que abren una grabación de voz y un vídeo. El prólogo es de Amrou Al-Kadhi, quien escribe sobre lo que significa vivir como persona queer al margen de una sociedad y cargar, además, con el desplazamiento y la búsqueda de pertenencia.
Un libro también hace algo que un feed no puede hacer. Es portátil, es finito, y permite que alguien avance a su propio ritmo. Las imágenes en una pantalla llegan y desaparecen. Las imágenes en papel se quedan donde las dejaste.
Sobre la colaboración
No todos los retratos son colaborativos en sentido estricto. Algunos sí lo son. Lo constante es que las personas retratadas saben qué estoy haciendo y por qué.
La relación viene antes que la fotografía. Ese orden importa, y es la parte del método que más tiempo lleva y que no se puede acortar. Se puede ver adónde llevó eso en las exposiciones que siguieron.
Cómo es escuchar en la sala, en el orden en que pasaron las cosas, se cuenta en Escuchar en la práctica.
Transcripción
Editado ligeramente para facilitar la lectura a partir de la grabación de arriba, con las muletillas eliminadas y los nombres corregidos. La bienvenida inicial de la moderación y la lectura del prólogo de Amrou Al-Kadhi (publicado íntegro en el libro) se mencionan, pero no se reproducen. El primer capítulo está abierto; los demás se abren a medida que bajas por la página, o todos a la vez con Expandir todo. Cada marca de tiempo desplaza el reproductor de arriba hasta ese punto, y la transcripción entera puede leerse sin el vídeo.
- Personas refugiadas y solicitantes de asilo 9:47
- Berlín y la visibilidad 13:54
- Por qué este trabajo 18:49
- Trayectoria e influencias 19:48
- La creación del libro 24:37
- Qué viene después 29:31
- La fotografía como escucha 30:51
- Sobre la colaboración 34:10
[La charla comienza con una bienvenida de la moderación de Impressions Gallery, que presenta la feria, la exposición In Which Language Do We Dream, y a las personas invitadas. La conversación arranca hacia el minuto 3:55.]
Alexa Becker: Muchísimas gracias, Angela, por las bonitas palabras con las que nos has presentado. Hola, Samet: me alegro mucho de formar parte de esto, y supongo que tú también.
Samet Durgun: Sí, por supuesto. Muchísimas gracias por esta oportunidad, y gracias por invitarme de nuevo, Alexa, más de un año después de que habláramos por primera vez.
Alexa Becker: Es una buena ocasión; la recuerdo con una sonrisa. Antes de nada, recuerdo la primera vez que vi Come Get Your Honey. Nos enviaste una propuesta, y en cuanto vi las fotografías me cautivaron, porque de verdad tienes un don para retratar y mostrar un tema muy complejo: las personas refugiadas en Berlín que se identifican como LGBTQIA+, algo que a veces conlleva mucha tensión. Y en tu precioso libro hay un prólogo maravilloso de Amrou Al-Kadhi, y la primera parte deja tan claro de qué trata este trabajo... Me gustaría leerla; dura un minuto y medio, lo he comprobado.
Samet Durgun: Por supuesto. Amrou ha hecho un trabajo estupendo, y me alegra mucho contar con esa contribución.
[Alexa lee el pasaje inicial del prólogo de Amrou Al-Kadhi, publicado íntegro en el libro.]
Alexa Becker: Creo que es muy conmovedor.
Samet Durgun: Sí, y eso es solo el comienzo de un texto relativamente largo. Tengo mucha suerte de que Amrou aceptara colaborar. El libro me dio la oportunidad de enriquecer toda la experiencia. Se trataba de reunir a personas en un mismo lugar, en un terreno común, y el ensayo de Amrou es un gran ejemplo de cómo eso amplificó las imágenes.
[Una breve pausa mientras se configura la pantalla compartida.]
Alexa Becker: ¿Por qué no nos cuentas un poco sobre las personas que fotografiaste, y por qué lo hiciste? ¿Y perteneces tú a la escena que fotografiaste?
Personas refugiadas y solicitantes de asilo
Samet Durgun: Son personas refugiadas y solicitantes de asilo queer que casualmente viven en Berlín. Y hay una diferencia, quizá para el público, entre ser una persona refugiada y ser solicitante de asilo. Las personas solicitantes de asilo llegan a un país y solicitan asilo: ese es el primer paso. Una vez que te aceptan como persona refugiada, eso es otro nivel: tienes un documento, tienes un visado para quedarte. Merece la pena mencionar estas dos cosas. Y sí, estas personas son queer, transgénero, no binarias, todas las letras de LGBTQIA+, y todos vivimos en Berlín.
La respuesta corta es que en parte pertenezco a la comunidad, porque todos estamos desplazados —vivimos en un lugar distinto al de nuestra tierra natal— y todos somos queer. Así es como me identifico con la comunidad y conecto con ella, reconociendo a la vez con honestidad nuestras diferencias. Porque, por supuesto, hay una gran diferencia: yo no soy una persona refugiada ni solicitante de asilo. Soy inmigrante en Alemania y hasta obtuve la ciudadanía alemana.
Alexa Becker: ¿Te resultó difícil obtener la ciudadanía?
Samet Durgun: Depende, incluso de la profesión que tengas. Yo trabajo en el sector tecnológico en Berlín, así que, mientras pagues impuestos, puedes solicitar la ciudadanía después de un tiempo. En mi caso fueron más de ocho años.
Alexa Becker: ¿Te presentó alguien en concreto? ¿Cómo entraste en contacto?
Samet Durgun: Hay varias personas clave que fueron extremadamente generosas conmigo, que además eran líderes de opinión y referentes de la comunidad. La primera es Prince Emrah, que también me entrevistó para el libro —una entrevista invertida, en la que me hacía las preguntas—. Sus pronombres son ella y él. Fue la primera persona con la que contacté. Es bailarina de danza del vientre, estudiante de belleza y bienestar, una figura desbordante que tengo la suerte de conocer y a la que llamo mi amiga. Cuanto más tiempo pasábamos juntos, más gente se iba sumando. También es fundadora de un colectivo [nombre inaudible en la grabación] que ofrece un espacio y defiende a artistas de performance queer que son personas refugiadas o solicitantes de asilo —cantantes, artistas drag— y que pueden tener dificultades para encontrar un escenario cuando llegan por primera vez. Así que fue una conexión orgánica: yo conectando con amistades, conectando con el colectivo, y con toda la comunidad —comunidad entendida, básicamente, como gente que se conoce entre sí—.
Alexa Becker: Parece un desarrollo muy orgánico. Me cautivó mucho la calidez de los retratos, pero también las imágenes más metafóricas.
Berlín y la visibilidad
Alexa Becker: Esta imagen en concreto es muy emotiva: se ven las sombras de las personas en el chorro de agua, y creo que dice mucho sobre la visibilidad frente a la invisibilidad, y sobre cómo estas personas se mueven por nuestra sociedad. ¿Es un poco así?
Samet Durgun: Cada persona que mira esta fotografía se lleva lo que se lleva, y esa es la belleza de las imágenes: no puedo imponerles un significado. Lo único que puedo hacer es sentir que esta es la imagen que encaja con la sensación, o con el tema, que tengo en mente. Pero esta es una imagen figurativa, por así decirlo. También hay más imágenes de la ciudad en el libro, porque este libro trata de personas, pero también de personas que viven en una ciudad concreta. Por eso era importante para mí observar la ciudad, colaborar con la gente de la ciudad y hacer estas imágenes que proceden de la ciudad.
Alexa Becker: Hay una pareja de imágenes que me habla especialmente: este torso —cálido y acogedor, con ese rojo tan bonito, tan suave— colocado junto a este edificio. Eso también es lo que asocio con Berlín: es una ciudad grande, una ciudad dura, no siempre encantadora, y el tiempo no es precisamente agradable la mayor parte del año. ¿Cómo es la vida allí, desde tu perspectiva y desde la perspectiva de las personas refugiadas?
Samet Durgun: Es realmente interesante cómo miramos estas dos imágenes y cuántos significados distintos pueden contener. Para mí, cuando las veo una junto a la otra —que es como aparecen en el libro—, pienso que esta persona a la que conozco, Suryani, es como una roca. De ahí surgió este emparejamiento: para mí, ella es una roca. Pero es justo decir que la vida de cada persona en Berlín es distinta. A algunas les encanta; todos nos damos cuenta de que no es la ciudad perfecta. Pero lo que he oído decir a la gente, muchas veces, es que sin duda es mejor que el lugar del que venimos, en cuanto a la expresión de género y a sentirse a gusto con el propio género. Obviamente también tiene sus propios retos.
Alexa Becker: Berlín tiene una larguísima tradición de ser sumamente abierta: allí puedes ser quien quieras ser. Hay mucha apertura y tolerancia, o simplemente a la gente no le importa. Sin duda es una ciudad muy especial.
Samet Durgun: Y añadiría a eso que nadie sería acosado abiertamente, digamos, caminando por la calle. Pero yo diría que la libertad de Berlín —la belleza de Berlín— viene de que hay reductos de libertad con los que cualquiera puede conectar. Si perteneces a algún sitio, o quieres pertenecer a algún sitio, vas y encuentras a esas personas. Esa diversidad, lo que puede ofrecerte, es lo más importante que Berlín ofrece a las personas LGBTQIA+. No es que sea realmente, realmente segura, no es que todo el mundo se sienta súper seguro en las calles o de noche, sino más bien que sabemos que no estamos solos. Estamos juntos, si queremos estarlo.
Por qué este trabajo
Alexa Becker: Cuando llegaste a Berlín, ¿tenías claro que ibas a centrarte en el tema que finalmente abordaste, en el género?
Samet Durgun: Cuando miras el libro con cierta distancia, sí, puedo decir que el género es el tema principal. Pero cuando pienso en cómo se fueron formando estas imágenes, y por qué las hice, hay una parte de mí que se libera de la vergüenza que sentía, de los secretos que tenía que guardar. Y está el aspecto de conectar con personas: encontrar a gente a la que admiro, a la que aspiro a parecerme, a la que quiero. Hay tanto de conexión en este libro como de género o de desplazamiento.
Trayectoria e influencias
Alexa Becker: Lo que me parece interesante es que tuviste una vida antes de la fotografía. Empezaste en una profesión completamente distinta, y luego te dedicaste a la fotografía, y el éxito te llegó muy rápido. Tienes este libro, una exposición en el Museum für Fotografie de Berlín, que no es precisamente por donde se suele empezar. ¿Qué te llevó a la fotografía?
Samet Durgun: Es una muy buena pregunta, y a veces intento respondérmela. Creo que hay una parte de mí que siempre perteneció al arte. Fotografiaba a mi hermana, montaba escenarios de forma consciente, hacía que mis amigos salieran bien, hacía fotos que les gustaban. Pintaba en el instituto mientras los demás tenían su hora de comer; asistía a todas las clases de arte disponibles en mi universidad liberal de Estambul mientras estudiaba empresariales. Así que el arte siempre formó parte de mí, y en realidad nunca pensé que pudiera ser algo a lo que me dedicara profesionalmente. Se me ocurrió después de un par de años de vida empresarial, echando todavía en falta la profundidad, las emociones, la complejidad, la libertad que estaba buscando. La fotografía y el arte siempre estuvieron conmigo; simplemente brotaron.
Mencionaste ese éxito tan rápido: el libro, gracias a haber hablado contigo, y el museo. Yo lo veo como las hojitas de un pequeño brote: hay muchísima raíz bajo la tierra, y lo que vemos es solo lo que asoma por encima. Parece que todo empezó a suceder muy deprisa, pero esa es solo una parte de la historia.
Alexa Becker: ¿Hubo algún artista, o distintas fuentes, que dieran forma a tu estética? Tienes una manera muy coherente de fotografiar.
Samet Durgun: Intentaré simplificarlo, porque cada vez que hablo de mis inspiraciones me pierdo. Alimento mi creatividad con distintas formas de arte. El nombre del libro, Come Get Your Honey, es un verso de una canción de Robyn, que canta y compone. Está André Aciman, que escribió Llámame por tu nombre y lleva esa positividad dentro. Está Jeff Koons, está Marina Abramović, está Wolfgang Tillmans [¿?], está Mitch Epstein, y un sinfín de fotógrafos de belleza y moda, fotógrafos de retrato social. Nado en inspiración, quedándome con lo mejor de cada uno. Pero la coherencia visual es algo que me obsesiona personalmente —la coherencia en mi vida— y también aflora en mis imágenes.
La creación del libro
Alexa Becker: ¿Cómo fue para ti el proceso de hacer el libro? Es entrar en algo completamente desconocido: detalles técnicos, planificación, elección del papel.
Samet Durgun: Diría que fue bueno no saberlo antes de empezar. Eso no significa que no vaya a hacer más libros; ahora me encanta hacer libros. Pero como principiante subestimé por completo lo complejo que es, cuánto esfuerzo y reflexión —y cuánta gente— requiere un libro. Me alegro de que habláramos en el momento adecuado, quizá antes de que descubriera lo complejo que es esto, así que me lancé y fui creciendo con el libro. Gracias por hacer que sonara fácil, y por apoyarme tanto desde el principio. Fue un proceso largo y emocionante, y el equipo me ayudó muchísimo y estuvo abierto a todas mis sugerencias, aunque lo hacía por primera vez.
Alexa Becker: ¿Qué significa este libro para ti? Significa cosas distintas para personas distintas: un trampolín para una carrera, o un objeto del que la gente se enamora.
Samet Durgun: Mientras hacía las imágenes, me di cuenta de que había una historia más profunda que quería contar, un pequeño universo que quería crear. Eso requería una introducción y un epílogo: la introducción de Amrou Al-Kadhi, el epílogo de Marianne Ager, comisaria y amiga. Luego la entrevista con Prince Emrah, que es quien me hace las preguntas a mí. Y hay incluso códigos QR donde se pueden encontrar sonido y vídeo —no voy a desvelar demasiado— y una página web donde se puede consultar el reverso de algunas de las imágenes. Muchos elementos que juntos crean un pequeño universo. Este libro es tanto un objeto vivo como una experiencia: para quien lo mira, para mí y, antes que nada, para las personas de las fotografías.
Alexa Becker: Para mí, un libro es como una pequeña visita a un museo. Crea una atmósfera: lo abres, te tomas tu tiempo, tienes un poco de tranquilidad, y puedes digerir su contenido y dejar que cale. Puedes cogerlo, llevarlo contigo, no necesitas electricidad. Un libro es realmente un milagro entre dos láminas de cartón.
Samet Durgun: Estoy totalmente de acuerdo. Leí algo una vez: si quieres cambiar la opinión de alguien, dale un libro. Si quieres aprender algo a tu propio ritmo, un libro es una manera estupenda de hacerlo. Y está la sensación de poder volver cuando quieras; eso no ocurre con los feeds infinitos de las redes sociales, ni siquiera con las películas. Puedes seguir volviendo a tu imagen favorita. Hay mucho más en él que dos cartones y algo de papel.
Qué viene después
Alexa Becker: ¿Te gustaría ampliar este trabajo —un libro de continuación— o el tema ya está cerrado para ti?
Samet Durgun: Tengo la suerte de contar entre mis amistades a algunas de las personas del libro, así que seguimos viéndonos, y de esos encuentros van saliendo fotografías; siempre llevo la cámara conmigo. Pero este libro es un libro personal para mí. Es incluso mi salida del armario ante mi familia extensa, que quizá todavía no haya visto el libro. Tengo una conexión muy fuerte con lo que hago en el terreno de las imágenes, y eso es lo que quiero seguir explorando: qué me llama la atención, qué me hace pensar, qué me hace soñar. Así que creo que no habrá un Come Get Your Honey Two, pero sin duda habrá imágenes de personas de la comunidad, quizá de Prince Emrah, que saldrán a la luz de otra manera.
La fotografía como escucha
Alexa Becker: Al principio se dijo que esto trataba tanto de escuchar como de fotografiar. ¿Puedes explicarlo un poco más?
Samet Durgun: Tal como yo lo veo, la fotografía de hoy —pongámosle incluso un número, un 98 %— trata de lo visual. La precisión visual, las metáforas y la profundidad, la carga de una imagen. Siempre estamos mirando la superficie; la consumimos, la miramos pero a ciegas, en cierto modo. Pero hay otros aspectos más allá del qué y el cómo, y yo los llamaría el quién y el porqué. Quién hace las imágenes: ¿hay una conexión entre la etnia o la cultura de quien fotografía y el sujeto? ¿Cuál es el estatus socioeconómico de quien las hace? Esas preguntas ya nos las hacemos bastante. Para mí hay un paso más, y ese es el porqué. Con las oportunidades y posibilidades que se me han dado, tomándome el tiempo, sintiendo curiosidad por este tema: ¿por qué hago estas imágenes? ¿A qué mirada sirvo con ellas? ¿Hay una interpretación adicional del tema que trato, o simplemente lo embellezco, diciendo lo mismo otra vez, sin añadir nada? Este «¿y si la fotografía fuera escuchar?» trata de todo lo demás, menos de ver.
Alexa Becker: Absorber de verdad el trasfondo de por qué se hicieron estas fotografías y qué quieren expresar. Gracias.
Sobre la colaboración
Moderación: Gracias por desarrollar esa idea de la fotografía como escucha y no como visión. En cuanto a los retratos, ¿cómo trabajaste con las personas con las que hacías el trabajo, y sobre las que lo hacías? ¿Lo considerarías un proceso colaborativo? Algunas de las imágenes son bastante íntimas y personales. ¿Hasta qué punto las comentaste con las personas con las que trabajaste?
Samet Durgun: No había una única manera de hacer las cosas: no diría que todas las imágenes son colaborativas, ni diría que todas las imágenes son idea mía. Es una mezcla. Pero lo que sí es cierto es que todo el mundo estaba bien informado sobre lo que yo intentaba hacer. Una persona que me visitó después del libro me dijo: no había forma de que te hubiera dicho que no, porque me hablaste con tanta amabilidad y franqueza sobre lo que querías hacer; me dijo que me veía como de la familia. Hubo una interacción realmente honesta entre nosotros. Yo no iba a los sitios a hacer fotos: primero conocía a las personas y establecía relaciones con ellas. Eso no significa que escondiera la cámara; era más bien como esperar un momento que captara la atención de ambos.
También hay imágenes que van un paso más allá. La página de inicio de mi web es un traje de baile, un traje que le pedí prestado a Prince Emrah, quien me entrevistó. Fue un momento tan orgánico esa noche: quise vestirme como Emrah y tener una gran fotografía de eso. Así que también existen estas imágenes hipercolaborativas que tienen para mí un significado todavía más profundo, y espero que también se transmitan visualmente a quien las mire.
Moderación: Creo que esa relación realmente se percibe.
[Agradecimientos finales. La moderación cierra la charla, señala que el libro está disponible a través de la web de Kehrer Verlag, y la conversación termina en el minuto 38:09.]
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